Hoy quisiera compartir con ustedes un tema que, desde hace varios años, ha captado mi atención. Se trata de las nuevas demandas del consumidor de carne en América Latina. Como amante de la buena carne y conocedor de las nuevas tendencias alimentarias, yo he notado un cambio significativo en la manera en que los consumidores de nuestra región eligen sus productos cárnicos. Así que hoy, ¡vamos a explorar juntos este fascinante tema! En los últimos años, he visto la gran evolución de nuestros hábitos de consumo de carne. Antes, muchos de nosotros no nos deteníamos a pensar demasiado en el origen de nuestra carne o en sus métodos de producción. Sin embargo, hoy en día, el consumidor latinoamericano está mucho más informado y consciente de las implicaciones éticas y ambientales de su dieta. Además, muchas personas ya saben que es el bienestar animal y su aplicación en las faenas de aquellos animales cuya carne va destinada al consumo humano. Con el tiempo, los temas ambientales han tomado más importancia en la conciencia del consumidor. A raíz de ello, uno de los mayores cambios es la creciente preocupación por la sostenibilidad. Cada vez más personas buscan opciones con un menor impacto ambiental. La ganadería tradicional, sabemos, puede ser una gran emisora de gases de efecto invernadero y consumidora de recursos. Por esa razón, muchos consumidores están optando por carne producida de manera más sostenible. Esto incluye métodos como la ganadería regenerativa o silvopastoril, que busca restaurar los ecosistemas y reducir las emisiones. Sumado a lo anterior, muchos ganaderos de la región están hoy por hoy adaptando este método de producción. Otro aspecto que ha ganado mucha relevancia es el bienestar animal. No sé ustedes, pero cuando sale un documental sobre las condiciones en que se crían algunos animales, me siento obligado a expresar que el bienestar animal es una decisión ética que todos los productores deben tomar e implementar. Este sentimiento parece ser compartido por muchos, ya que la demanda de carne de animales criados en condiciones humanas ha aumentado significativamente. Esto incluye el interés por productos orgánicos y aquellos que son certificados por seguir prácticas libres de crueldad. No podemos hablar de tendencias sin mencionar la salud. La preocupación por lo que ponemos en nuestros cuerpos está en su punto más alto. Muchas personas, incluyéndome a mí, buscan carne que no solo sea deliciosa, sino también saludable. Esto ha impulsado la demanda de productos libres de antibióticos y hormonas, así como de cortes magros y opciones más nutritivas. En este aspecto, bajo mi cargo anterior de funcionario de inspección y vigilancia, estoy seguro de que estas prácticas desde la producción primaria (prevención), como en la faena (verificación) se realizan en la mayoría de nuestros países. Por último, he visto un auge en la innovación alimentaria. Las alternativas a la carne tradicional, como los productos basados en plantas, están ganando terreno, para ese espectro del mercado que es la población vegana o vegetariana. Si bien soy carnívoro, no puedo negar que algunas de estas alternativas son sorprendentemente buenas. Además, empresas están invirtiendo en tecnología para crear carne cultivada en laboratorio, lo que podría traer cambios en la industria en un futuro no muy lejano. Me emociona ver nuestros avances hacia un sistema alimentario más responsable y consciente. La industria cárnica en América Latina tiene grandes desafíos, pero también enormes oportunidades para adaptarse a estas nuevas demandas. Este cambio no solo depende de los productores, sino también de nosotros como consumidores. Al elegir productos que reflejen nuestros valores, podemos impulsar una industria más sostenible y ética. Así que la próxima vez que estemos en el supermercado o en nuestro restaurante favorito, pensemos en el impacto de nuestras elecciones de carne. Gracias por acompañarme en este recorrido por las nuevas demandas del consumidor de carne en nuestra querida América Latina. ¡Saludos desde Colombia y hasta la próxima! Sobre el autor El Dr. Andrés G. Zuluaga León es especialista en salud publica y epidemiologia de la Secretaría de Salud de Colombia. Por más de 15 años, el fue inspector oficial del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). El cuenta con experiencia laboral como inspector veterinario oficial en la industria cárnica de ese país y, también, como docente universitario en tales materias como microbiología, normatividad sanitaria e inocuidad de la carne. E-mail: zuluvet@yahoo.com